lunes, 24 de junio de 2013
DENSA OSCURIDAD
Todo está oscuro, una oscuridad profunda, fría y pesada…camino pero no sé a dónde voy. No hay un horizonte al cual dirigirme, no hay punto de referencia por el cual guiarme…No hay nada donde poder apoyarme o un objeto cualquiera donde poder sujetarse con ambas manos. No hay paredes donde poder palpar, ni una luz al fondo a la cual seguir…
¡Oh vasta oscuridad! ¡desaparece, desvanece! ¡Oh ojos ciegos del alma! Sanad y recobrad la visión de la VIDA. VIDA ¿acaso no es sinónimo de luz? VIDA ¿acaso no es sinónimo de color?
Todo está oscuro, extiendo mis brazos y abro mis manos y solo consigo puñados de nada…puñados de fría y profunda oscuridad…
La oscuridad no es otra cosa que la ausencia de luz…la luz da calor y la calor, vida…por lo tanto estoy sin vida, estoy muerta, inerte, pasiva a la espera de un rayo de luz, una sorpresa en el camino de la existencia…
Quiero correr, alejarme. Quiero volar, desaparecer. Quiero ser libre, caminar bajo la lluvia, pisar los charcos empapando mis zapatos, llenar mi pelo de arena de playa…quiero gritar.
¡Quiero VIVIR!
¡Oh densa oscuridad! ¿Hasta cuando serás mi compañera?
Abro mis ojos y no veo nada, los cierro y puedo soñar que veo, mi imaginación se ceba con recuerdos de antaño, crece y crece y no cabe más.
Sueño y sueño, pero solo son sueños. Pienso e imagino, pero solo son películas cerebrales que ejercitan nuestra mente y nos ayudan a soportar el tedio.
Dejadme realizar mis sueños, no pongáis tropiezo a mis ilusiones y por favor pasadme una vela encendida, que por pequeña que sea, su luz me alumbrará el camino y me dará calor para soportar esta fría, densa y profunda oscuridad.
Oigo pasos que se acercan o ¿sólo lo imagino? Siento una extraña presencia, mi cuerpo se estremece, mi corazón se acelera y mi “yo” tiembla como una hoja sacudida por el viento.
Respiro y siento que no vivo…Pienso y siento que no existo…
Ríos salen de mis ventanas, recorriendo el rostro hasta llegar a mi pecho, no sin antes pasar por mi garganta para mojar mis palabras y hacerlas más blandas…
Ríos y más ríos recorren mi casa, arrastrándolo todo a su paso…Recuerdos, ideas, pensamientos, sensaciones, sueños, emociones…aunque algunos se quedan encallados en la memoria y nunca se pierden del todo.
¡Oh vasta oscuridad! Déjame salir de tu seno, abre tu vientre para que salga o vomitame de tu boca. No me hagas prisionera y rompe las cadenas que a ti me atan.
Sigo sin rumbo, no tengo brújula, ni tampoco mapa…y aunque los tuviera de qué servirían si no puedo ver, no puedo ver…
Miro, observo y no puedo ver.
María Eugenia Palomino Rodriguez
19/10/1999
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