Estoy desgarrada. Algo en mí se ha roto, lo que creí que iba a ser mi salvavidas , resulto ser una roca, un obstáculo. Se ha desvanecido, como el conejo en el sombrero del mago, no se ven ni las orejas. Se fue, desapareció…….y me dejó un desgarro, un enorme desgarro en mi corazón, en mi alma, en mis entrañas, en lo más profundo de mi ser.
Estoy desgarrada, abatida, apaleada con el bate de la realidad, amoratada, adolorida. Una herida se ha abierto y no para de sangrar…..
Todo me da la espalda, la soledad es mi única amiga y confidente…..
¿No hay nadie que pueda escucharme? ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¡Que alguien me ayude pues me estoy desangrando!
Todo está rojo, la habitación está salpicada de esa sustancia bermeja que circula por nuestras venas. Las paredes, el suelo, hasta el techo ha recibido unos toquecitos de color……..
Siento que no tengo fuerzas, no puedo moverme. Me limito a mirar esas manchas rojas producto de mi desgarro….
Me elevo, salgo de mi cuerpo y observo desde arriba esa tragica escena, película de terror, protagonistas asesinados por el cuchillo del desamor, la desilusión, del desencanto.
Ríos de tinta roja escriben este grito de socorro, este viaje a lo desconocido, esta llamada a la cordura.
María Eugenia Palomino Rodríguez
12/011/1999
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